Durante los días 23, 24 y 25 de mayo, la antigua fábrica de galletas se transformó en un hervidero de propuestas culturales con la primera edición del festival ARTiach. El encuentro incluyó cerca de 20 actividades gratuitas con más de 250 inscripciones. Además, centenares de visitantes se acercaron a conocer el ecosistema creativo de la fábrica.
Del 23 al 25 de mayo, el festival ARTiach llenó la antigua fábrica con actividades de ocio, deporte urbano, arte, diseño y cultura digital para mostrar su vibrante vida cultural. Más de 20 iniciativas creativas —entre talleres, exposiciones, conciertos, visitas guiadas y performances— con entrada gratuita, donde participaron activamente más de 250 personas, además de centenares de visitantes que se acercaron para conocer de cerca este ecosistema cultural único en Bilbao.
Organizado por las propias iniciativas culturales y creativas que trabajan en la antigua fábrica, el festival sirvió para mostrar que, lejos de estar vacío, este espacio industrial está en plena ebullición. Con más de 15 años de trayectoria, el edificio acoge hoy en día una comunidad artística y social diversa que trabaja desde la innovación cultural, la economía circular, la creación contemporánea, el deporte urbano o la memoria colectiva.
Un recorrido colectivo por la fábrica viva
La jornada inaugural comenzó el viernes con una visita guiada a la fábrica organizada por los propios agentes culturales que la habitan. La visita culminó con la Freedom Jam Session, un encuentro de improvisación musical abierto al público que dio el pistoletazo de salida al festival en clave festiva y participativa.
El sábado arrancó con fuerza con el taller de autorreparación de bicicletas de Herrizikleta, que además incluyó una marcha colectiva por la isla y una visita al museo de la bicicleta vasca. La creatividad en movimiento también se expresó en el cuerpo con el taller de danza contemporánea organizado por Bobo Espazioa, que se completó con una sesión de vermut y DJ para seguir bailando de forma libre.
Por la tarde, el club de skate Guretxoko celebró un campeonato abierto al público, y el domingo fue el turno del relevo generacional, con cursos gratuitos de iniciación al skate dirigidos a niños y niñas de entre 5 y 15 años, impartidos por esta escuela pionera con más de 17 años de experiencia.
Tecnología, memoria y arte
Uno de los ejes del festival fue la apuesta por la tecnología creativa y la innovación cultural. Durante todo el fin de semana, Fab Lab Bilbao, el laboratorio de fabricación digital de Espacio Open, ofreció talleres familiares gratuitos para introducir a niños, niñas y adultos en la electrónica creativa de forma lúdica y accesible. La tienda Vintage Bilbao también estuvo abierta durante todo el festival con su propuesta de moda sostenible basada en la economía circular. El domingo, organizó un showcase textil para fomentar el upcycling y la reutilización creativa de prendas, apostando así por un consumo de moda más consciente y sostenible con el entorno.
El arte también estuvo presente en forma de instalaciones y exposiciones. La pieza colaborativa La sobremesa, de Grebone y Studio Petit Muller, propuso un diálogo entre lo íntimo y lo colectivo. Y Grégoire Morel presentó su serie de pinturas In-Visible, una fusión entre abstracción y figuración que dialoga con la memoria del espacio.
Una comunidad con presente y futuro
El festival también sirvió para presentar nuevos proyectos que acogerá la fábrica, como la futura apertura del espacio pop-up de TMDC (un coworking industrial de Barcelona). Durante el fin de semana, explicaron cómo será este nuevo espacio de fabricación abierta, pensado para perfiles creativos que quieren utilizar espacios de fabricación digital y herramientas para desarrollar sus proyectos.
Un impacto real en la ciudad
Con cerca de 260 personas participando en actividades y muchos más acercándose a conocer la antigua fábrica, el festival mostró Artiach como un espacio en plena actividad, con más de 20 proyectos culturales y 120 profesionales implicados. Su contribución a la vida cultural y social de Bilbao es incuestionable: promueve la innovación, fomenta la participación ciudadana, ofrece oportunidades a nuevos talentos y genera un impacto económico, social y creativo que en la ciudad.
Desde el ecosistema creativo de Artiach defendemos que los proyectos culturales de base son imprescindibles para el tejido cultural, social y económico de las ciudades. Por eso, esta primera edición del festival no será la última: la intención es que ARTiach Festibala siga creciendo en futuras ediciones, abriendo las puertas de la fábrica a más personas, más propuestas y más historias que merecen ser contadas. Porque la antigua fábrica sigue viva, y la cultura la mantiene en pie.