Live Painting con algoritmos sensibles

Pol Olory es artista multimedia que trabaja en la intersección entre la inteligencia artificial, el arte, la música y las tecnologías low tech. Ha estado en Espacio Open desarrollando una residencia por invitación, como parte de su actual proyecto: una instalación de live painting interactiva. Este  artista multimedia lleva más de 15 años trabajando en el ámbito del “arte comportamental”, modificando piezas artísticas, espacios e instrumentos en base a algoritmos que dan nuevos comportamientos a multitud de objetos, desde guitarras a joyas. En octubre volverá a Espacio Open para presentar la performance que está preparando.

¿Qué es el arte comportamental? 

Es un movimiento artístico en el que estoy involucrado que en inglés se llama Living Art. Es uno de los campos del arte digital, pero tiene mucho que ver con  el uso de herramientas de inteligencia artificial. Uno de los últimos proyectos que he desarrollado consiste en aplicar algoritmos a una guitarra para que suene en función de la actitud que tiene quien la toca. Es como si estuvieras bailando con alguien, ese alguien está dentro de la guitarra, y dependiendo de lo que haces, el instrumento hace su propia interpretación. 

Explica un poco más el funcionamiento de esa guitarra, ¿cómo capta el estado de ánimo del músico?

Se basa en sensores, y en los parámetros que tú elijas para ella. Por ejemplo, si tus movimientos son agresivos, puede que a la guitarra no le guste y suene algo inesperado y que suene mejor cuando estás tranquilo… Siempre depende de la relación que quieras tener con ella.

La última guitarra en la que he estado trabajando tiene diferentes modos de expresión. El primero es acompañar a la persona que toca en función de su actitud, sacando notas según los movimientos y cómo se comporta. El segundo modo es más accesible, consiste en dar más o menos intensidad a los efectos de la guitarra usando los sensores. Y el tercero es un modo climático. La guitarra está conectada a bases de datos meteorológicos y cambia sus sonidos según la temperatura, la humedad o la fuerza del viento. Son unos parámetros externos a la guitarra pero que están muy ligados al sitio en el que estás tocando. Por ejemplo, puedes decirle a la guitarra que en días soleados, el sonido sea más brillante, y en cambio, en días de lluvia, suene más oscura y profunda, es algo que configuras tú. Y cada vez que cambies de sitio, la guitarra cambiará su comportamiento. Para desarrollarla, utilizamos Max/MSP, un software desarrollado en IRCAM, en Francia, en colaboración con el MIT, que permite crear interactividad entre cualquier medio de comunicación.

Pol Olory trabajando con ordenador

¿Qué parte del proyecto has desarrollado en Fab Lab Bilbao?

Ahora estamos trasladando esta tecnología para captar el estado de ánimo a las artes plásticas. Vinimos a Espacio Open a realizar un intercambio de tecnologías, y aquí hemos trabajado con una pintura fotoluminiscente con la que haremos una performance de live painting. Nuestra idea es hacer una instalación utilizando medios de proyección analógicos como el retroproyector, un sistema low-tech para hacer dibujos en directo con cualquier tipo de material. 

La pantalla fotoluminiscente retiene durante un corto periodo de tiempo la luz que proyectas en ella, así que podemos dibujar y realizar progresiones, jugando con la proyección de luz y oscuridad.

¿Y cómo lo integráis con el arte comportamental que explicabas?

La idea es incluir también imágenes que cambiarán en función de la calidad de la presencia del público. Ese concepto, la calidad de la presencia del público, es un tema que llevo mucho tiempo desarrollando. Son algoritmos que permiten estudiar el comportamiento de la gente ante una obra de arte:  si está tranquila, excitada, si sonríe… Utilizamos algoritmos de reconocimiento visual y movimiento, y lo combinamos para realizar un análisis. Es arbitrario, claro, porque cualificar el comportamiento del público es algo muy subjetivo. Pero lo interesante es que el algoritmo no es directo, las soluciones que propone no son siempre las mismas, así que se convierte en un algoritmo sensible.

En tu residencia han participado también dos jóvenes estudiantes procedentes de Dax, ¿cuál ha sido la colaboración?

El proyecto está vinculado con La Maison de l’Europe, un centro con el que colaboro que organiza programas Erasmus+. La propuesta consiste en llevar a chicos y chicas a otras ciudades europeas, con dos objetivos principales. Por un lado, se trata de que conozcan otras culturas y descubran otros lugares. Pero el proceso debe servir también para que completen sus procesos formativos. Así que la performance que estamos preparando tiene mucho que ver con la interactividad entre personas y la ciudadanía europea. 

¿Qué tal ha sido la estancia en Espacio Open?

Aquí he encontrado a gente que piensa como nosotros, que quiere cambiar las cosas, muy relacionada con la generosidad de compartir sabiduría sin esperar un beneficio a cambio, solo por el placer de estar con los demás y compartir. Cuando se habla de innovación tecnológica, es un espejismo, porque en realidad son tecnologías que en muchos casos llevan más de 10 años desarrolladas para cuando llegan al mercado. A mi lo que me interesa es explorar lo nuevo y estos son los espacios donde se puede hacer. 

Pol Olory en Espacio Open