Pico y Pala en la Fábrica de Galletas de Bilbao

Uno se pasa el día reinventando la rueda.

Después de varias horas limpiando en la fábrica nuestra sorpresa para el domingo, y ver que era como barrer el desierto con una escoba, vino Txamorro, el sabio amo de llaves de la fábrica, que puso una a una todas las ventanas de la fábrica en los ’80 y conoce cada rincón de este símbolo del Bilbao Industrial.

– Eso no se limpia así.

-¿Y cómo lo hacemos?

– Con serrín, echas serrín con agua, barres y la mierda sale sola.

Y así lo hicimos. Y quedó impecable. Quien sabe cuántos secretos para hacernos la vida más fácil se llevará Txamorro cuando se jubile. Como todas esas personas que llevan en sus recuerdos la memoria industrial de esta tierra. Habrá que hacerles consultores cuando se jubilen, porque esa sabiduría no se puede perder 😉

Ps. mañana seguimos de Pico y Pala, l@s valientes que den un paso al frente!!!!

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